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El lunes fui a ver la obra de construcción de mi casa. Iba ansioso, hacia una semana que no iba y quería ver los avances. Tan apurado iba que al subir un escalón no levanté suficientemente el pie y me tropecé… no terminaba nunca de caer… apoye mi mano, pero había arenilla y se resbaló y me pelé todo el lado interno del brazo derecho y me detuve a un centímetro de pegar con la cabeza contra un filo… que porrazo. Por mucho que ahora me ría, evaluando cómo me pude caer así, me doy cuenta que no tomé los recaudos necesarios, no fui cuidadoso y la ansiedad me hizo ser imprudente. Hay quienes dicen que un tropezón no es caída… es mentira. 

 

Sal 116:8 Pues tú has rescatado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, mis pies de tropezar.

 

El está agradeciendo el socorro divino y al hacerlo, muestra la secuencia del pecado.  El dice que Dios rescató su alma de la muerte, sus ojos de lagrimas y sus pies de tropezar…

Todo ataque del diablo apunta al alma. Satanás procura traer muerte a nuestro corazón, el pecado no es otra cosa que la picadura de la serpiente antigua a nuestro ser más intimo. Santiago dice que un pecado mucho antes de hacerse evidente es un asunto de corazón. 

 

Stg 1:14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.

 

Por eso Salomón nos recomienda que sobre toda cosa guardemos el corazón… porque el corazón es el origen de todas las cosas y también el objetivo del infierno. 

Cuando el corazón es afectado entonces hay lagrimas en los ojos… la consecuencia del pecado es el quebrantamiento… hoy pareciera que el que se burla de Dios se va a salir con la suya… pero la vida no se evalúa por momentos sino por resultados…. Y Dios no puede ser burlado. Hace algunas semanas me encontré con un compañero que hace muchos años se mofaba de Dios, se reía de los que creíamos y que vivía como un ganador. Al tenerlo enfrente mío me di cuenta cuanta misericordia Dios aplicó a mi vida… Me trajo tanto dolor, porque recuerdo su soberbia ante la oferta del amor de Dios para él y ahora verlo, como dice el tango, como “descolado mueble viejo”. La secuencia del pecado es primero un ataque mortífero al alma, luego un quebrantamiento interno y por ultimo viene “el tropezón”.

Solemos ver a alguien tropezar y pensamos que eso le traerá lagrimas y muerte a su alma… pero es al revés… el tropezón la evidencia de lo anterior, no la consecuencia. Nadie está bien y de pronto tropieza… Tropezamos porque hay un proceso interno de deterioro, muy silencioso, que el enemigo ha venido desarrollando, socavando, internamente nuestro corazón. 

Cuando Judas tropezó, en realidad, su traición fue el corolario de una secuencia descendente, consecuencia de que “el diablo había entrado en su corazón”. Cuando Pedro lo hizo, también fue consecuencia de una actitud de altanería de su corazón y orgullo.

Cuando nosotros lo hacemos también, hay un problema de corazón que debió ser tratado y que fue pasado por alto.

En Salmo 73, el salmista reconoce que estuvo a punto de tropezar y que fue un tiempo en la presencia de Dios que transformó su corazón y le libró de pegarse un porrazo doloroso. Tu corazón es la clave para evitar el tropezón. 

 

Hoy es un día para examinar el corazón… 

 

Sal 139:23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;

Pruébame y conoce mis pensamientos;

24 Y ve si hay en mí camino de perversidad,

Y guíame en el camino eterno.

 

Señor, vengo hacerme un chequeo de corazón… vengo a  orar, a confesar, a ser confrontado por tu Palabra y a arrepentirme, vengo a agradecer por lo recibido y a pedir por lo prometido, vengo a ser consolado por lo perdido… para que mis pies no tropiecen con nada y tu mano me guie por la senda eterna. Amén.

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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