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Hace unos días hablaba con un hermano que me contaba la bendición que le era nuestro programa por Canal Luz. Me dijo que lo veía hacía poco. Cuando le dije que hacía muchos años que estábamos, el se justificó diciendo que solo hacía un par de meses que le habían puesto la antena (de Direct TV) y solo así pudo conocernos. La señal existía pero el no estaba conectado para recibirlo. La señal viene pero solo le llega a los que están receptivos para recibirla.

 

Entonces vino la palabra del Señor a Jeremías: (Jer 32:26)

 

Me desperté con está frase “vino la palabra del Señor”. El Espíritu Santo inspira al profeta para que cuente su experiencia y el cuenta que “la palabra de Dios” le vino al encuentro. Es “la palabra” la que viene a su hijo y le trae lo que late en el corazón de Dios.

Otras veces esa “palabra” viene por boca de un siervo de Dios:

 

El día veintiuno del mes séptimo, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo: (Hag 2:1)

 

Cuando Dios le habla al corazón de uno de sus siervos, la palabra que sale de su boca es “palabra del Señor”. Ayer hablaba con uno de los pastores que me expresaba que el domingo cuando predique, “Dios le había pegado por todos lados”, palabras textuales.

Quizás en esta manera de expresar la experiencia de que Dios hable no exista frase más conmovedora que aquella que cita tantas veces el mismo profeta Jeremías:

 

La palabra del Señor vino a mí: (Jer 1:4)

 

También cuando estamos leyendo la Biblia, “la palabra de Dios”, Dios nos habla mediante su palabra escrita.

 

Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. (2 Ry 22:11)

 

Necesitamos tener un encuentro con “la palabra de Dios”, porque un encuentro con “la palabra del Señor”, es un encuentro con Dios mismo. Jesús, es tipificado por Juan como “el verbo de Dios”.

 

Jn 1:1En el principio ya existía el Verbo,

y el Verbo estaba con Dios,

y el Verbo era Dios.

 

Que Dios hable, sea mediante sus siervos, mediante su palabra escrita o directamente a nuestro corazón… una de las cosas más tristes es cuando no hay palabra de Dios. Venga su voz… ayúdame a crear un corazón receptivo a ella.

 

En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. (1 Sa 3:1b)

 

Cuando Dios no habla hay un problema fenomenal porque “El es el que sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. (He 1:3)

Hace algunas semanas me levanté cantando aquella canción de Marcos Vidal:

 

No es casualidad que yo te ame

porque de Tu voz emana vida

capaz de transformar un pobre corazón

en una vida llena de alegria.

Tu voz,

creo la luz que aún hoy podemos contemplar

Tu voz creó las nubes

bajo el cielo y sobre el mar.

Oh, habla otra vez, voz de Jehová,

repite en mi el milagro,

y que te pueda escuchar,

desata el poderio,

de Tu voz una vez más,

rugido de león de la tribu de Judá.

 

Hoy es un día para oír a Dios, “la palabra de Dios” está buscando corazones receptivos, personas sensibles… esa es mi oración hoy: Quiero oírte Señor!!!

 

 

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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