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Ayer, terminada una reunión de empresarios, uno de los asistentes se quejaba de que parecía que habían terminado una misa!!!, porque se pedía buena onda, fe, pero no se veía un plan para esta crisis político-económica. Por la tarde los noticieros reflejaban el ascenso del dólar y más tarde, los supermercados reventaban, la gente buscaba blindarse contra una estampida en los precios. Los diarios del mundo hablaban, lamentablemente, mal de nosotros… En los 54 años que llevo de vida esta es la crisis número quichicientos y la pregunta a Dios es: ¿Qué hacemos?

Como parte de la respuesta, Dios me llevó a  referenciarme a la palabra profética dada el 28 de diciembre del 2017 donde dijimos:

En la Biblia Dios le muestra una visión de transformación de escenario al profeta Ezequiel… El Arabá, que significa desierto, es la llanura desértica que circunda el Mar muerto… Dios dice de ella:

      Ez 47:8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas.

Para muchos el 2018 será un año desértico, donde será difícil transitarlo… pero Dios, a nosotros, nos entregará una palabra de transformación del desierto… los desiertos se transforman… Diga conmigo: Los desiertos se transforman. 

Hoy con la realidad servida en la mesa, me asombro de lo que Dios nos adelantara. 

Lo segundo que Dios me dijo es que esta crisis no es política, ni económica, sino espiritual. Seguramente los técnicos encontrarán demostraciones para achacarle al gobierno sus errores, pero sobre todas las cosas hay un umbral que se ha cruzado y eso solo se revierte con arrepentimiento. Estos primeros ocho meses del año las fuerzas políticas estuvieron abocadas a promulgar la ley del aborto y ahora a avanzar con la ideología de género, mientras otro grupo, desesperados “como gato manco”, tratan de ocultar los cuadernos… y este escenario ha hecho que el favor de Dios se detenga sobre Argentina. Arrepentirse es cambiar el rumbo y pedir perdón, urgentemente como país debemos arrodillarnos y pedir perdón. Debemos hacerlo aún aquellos que nos hemos parado en las calles y las plazas para pedir a favor de las dos vidas… hay que arrepentirse. Seguramente los agnósticos dirán que esta solución es propia de tiempos de oscurantismos y ña ña ña, pero creo lo que dice 2 Crónicas 7:14.

      “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.”

Si la clase dirigente se sumara sería buenísimo, porque fueron ellos los que apretaron los botones equivocados y armaron este descalabro. 

Lo tercero que Dios me dijo es que esta crisis, y aunque la clase dirigente no se arrepienta, no nos tumbará porque hay un proyecto divino para la Argentina y unos cuantos “malelegidos” no van a frustrarlo. Si algo aprendemos del manual de gobierno más impresionante que hay, la Biblia, es lo que dice Daniel 2:21:

      “El cambia los tiempos y las épocas, pone y depone reyes. A los sabios da sabiduría y a los inteligentes, discernimiento.”

Viene un tiempo en donde Dios hace los cambios y prepara el escenario para su proyecto de bendición mediante Argentina y esa esperanza debe darnos las fuerzas necesarias para atravesar la tormenta presente amparados en su promesa de que “Al Justo le irá bien” (Is 3:10) y en la sentencia de Romanos 8:28:

      “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.”

Así que en esta mañana donde miles están esperando la campana de largada para ver como les va con sus apuestas, cuando algunos se reirán recordando a Lorenzo Sigaut que dijo que: “El que apuesta al dólar, pierde.” Nosotros debemos tener una comprensión espiritual del asunto, arrodillarnos e implorar el perdón de Dios, orar para que nuestros “malelegidos” puedan sumarse a nosotros y cambiar el juicio que están llamando sobre ellos (porque Dios no tendrá por inocente al culpable) y sortear esta contingencia, sabiendo que Aquél en quien creemos dijo que: “Pasaremos al otro lado”. 

Señor, Gracias, sos mi confianza,  mi esperanza. No dependo de un hombre, de un gobierno, dependo de vos. Hoy te pido perdón porque como Nación te hemos dado la espalda y queremos volvernos de corazón a vos, rogándote que nos permitas mantener nuestra fe , no en un hombre, sino en vos, sabiendo que  sos el camino, la verdad y la Vida. Te amo, Jesús. Amén.

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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