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Ayer me avisaron que donde estoy construyendo mi casa me habían robado. No fue un robo como los otros, me robaron algo que estaba clavado y plantado con el consiguiente destrozo. Recién estaba en mi cama meditando esto y un pasaje me vino a la mente, dice: 

 

Sal 34:9 Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor.

 

Me levante y al mirar la hora, veo en mi teléfono un posteo de un amigo que recordaba un dolor inmenso, que le tocó afrontar hace una década atrás y al meditar en sus palabras y en el testimonio de su familia mi corazón una vez más se sobrecogió y lleno de fe. 

La vida cristiana es un camino de bendición pero “muchas son las aflicciones del justo”, sean pequeñas y dañinas como las que sufrí ayer o inmensas y profundas como la que sufrió mi amigo, las sumatorias de ellas dan que son muchas. Porque a la normalidad de la vida, la que sufre todo mortal, hay que agregar aquellas que se sufren por ser cristiano, aquellas que te infligen por  ser un hijo de Dios y aquellas cosas que por ser un hijo de Dios te están vedadas. Si aparte le sumas la insidia del infierno que busca ponerte zancadillas para hacerte caer… la cuenta se eleva a muchas… 

Muchas son las aflicciones del justo… pero de todas ellas… De todas, no de algunas, no de las sencillas… no de las económicas, no solamente de las emocionales, no solamente de las físicas, de todas. Abarca la nimia y la inmensa, el contratiempo y aquellas que detienen el tiempo, de todas, dice la Biblia. De todas ellas lo libra el Señor. 

Cuando leí el posteo de mi amigo enseguida le contesté, la vida de ellos es para mi un ejemplo. Yo sé que ha habido lagrimas, que hay dolor… pero el ver sus vidas plenas sirviendo a Dios, llevando esperanza día a día a miles me alienta, me afirma mi fe, me desafía en la resistencia, me enseña de Dios y me enardece y me impregna de coraje para vivir. Y eso que yo siento es lo que Dios quiere producir con mis pequeñas aflicciones en la vida de los que me rodean… ¿Cuántas son? Muchas, pero de todas Dios me libra. ¿Preferiría que fueran pocas pero que Dios me libre de algunas? No, yo quiero que Dios me libre de todas, por más que a veces me queje de que son muchas.

Pablo, uno que también tuvo muchas e intensas aflicciones, decía que no solo Dios te libraba, sino que aparte la aflicción producía gloria en tu vida.

 

2 Co 4:17 Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación,

 

Así que aunque no quiero ser afligido entiendo que Dios hará surgir algo maravilloso de todo aquello que hoy empaña nuestros ojos, conoceré un nivel de su poder liberador que no conocía, seré consolado como nunca antes lo experimenté, las personas serán desafiadas por mi confianza en Dios y encima de eso la Gloria que produzco no tiene punto de comparación con las lagrimas que se  derraman. 

Allí sentado aún en la cama le escribí a mi amigo, amo a esa familia, desde que los conocí al poquito tiempo de haber pasado por esa aflicción la vida de ellos nos cautivaron y nos enseñaron lo que es amar a Dios por encima de todo… Espero poder tener esa entereza, francamente no se si la tengo, pero me consuela saber que aunque son muchas las aflicciones, de todas me libra el Señor. 

 

Sal 34:17 Claman los justos, y el Señor los oye, y los libra de todas sus angustias. 18 Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu.

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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