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HACIA MI PENTECOSTES

50 días de Renovación Personal

Día 47 - Acercando el Pentecostés: Inconformidad Santa

 

Sal 42:1 y 2

Cual ciervo jadeante en busca del agua,

así te busca, oh Dios, todo mi ser.

Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.

 

Sal 63:1

Oh Dios, tú eres mi Dios;

yo te busco intensamente.

Mi alma tiene sed de ti;

todo mi ser te anhela,

cual tierra seca, extenuada y sedienta.

 

Un ingrediente necesario, para vivir un tiempo de renovación, es tener una genuina hambre y sed de una experiencia de mayor profundidad con Dios. Los discípulos en el aposento alto estaban esperando una promesa que les impartiría poder para realizar una misión. Entendían que había algo más para ellos y esto los convertía en un grupo inconforme, es decir, necesitados de algo más para la gran comisión que Jesús le dejara. 

 

Creció un gran deseo en Moody de tener el poder de Dios. Un día, "se tiró al piso, y entre lágrimas, gemidos y llanto, clamó a Dios ser bautizado con el Espíritu Santo y fuego" Años más tarde relataría: "Un día, en la ciudad de New York —¡qué gran día!—, no lo puedo describir. Muy raras veces me refiero a esto; es una experiencia casi demasiado sagrada para nombrarla. Pablo tuvo una experiencia de la que no pudo hablar por catorce años. Yo sólo puedo decir que Dios mismo me fue revelado, y tuve tan gran experiencia de su amor que tuve que pedirle que detuviera su mano."  Moody estaba seguro de que si Dios no levantaba su mano, él  hubiera muerto.

 

La triste realidad que muchos viven es que como Saúl se cansan de esperar y tienden a tomar el asunto en sus manos. Piensan: “¿qué puede pasar si lo hago a mi manera?” Y entonces se acostumbran a hacer de Dios el que se recurre en casos excepcionales pero que no dependen de Él en lo absoluto. 

Solo, cuando estamos desesperados por Dios, cuando como el ciervo nos negamos a beber cualquier agua que no sea el agua viva, es entonces que Dios entiende que estamos aptos para recibir un derramamiento. 

Hoy deberíamos pedir a Dios ser incomodados al punto de clamar por una renovación, Dios tendrá que sentir el clamor de sus hijos que se levantan diciendo: Mi alma tiene sed de Dios. 

 

Señor, quiero más, quiero más, más de tu Espíritu, más de tu Presencia, quiero más, más de ti. Amén.

 

 

 

Video : https://youtu.be/TBaZzX5k-BA

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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