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Hay un dicho que dice: “Un poco a cada uno no le hace mal a ninguno.” He tratado de averiguar de dónde viene, pero no he podido. El dicho alude que una tarea o un mal repartido entre todos es una dosis tolerable e inocua que hace posible su realización.

Hablamos dejado a Nehemías firmando un pacto de revertir el mal en el que se encontraban los habitantes de Jerusalén y ahora la tarea  la vemos iniciada y a cada uno haciendo su parte.

 

        

         Nhm 3:1Entonces el sumo sacerdote Eliasib y sus compañeros los sacerdotes trabajaron en la reconstrucción de la puerta de las Ovejas. La repararon y la colocaron en su lugar, y reconstruyeron también la muralla desde la torre de los Cien hasta la torre de Jananel. 2El tramo contiguo lo reconstruyeron los hombres de Jericó, y el tramo siguiente, Zacur hijo de Imrí.

 

Hay una tarea para hacer y a cada uno nos corresponde una porción.

Solemos pensar en la magnitud del problema, pero ¿si lo descomponemos en pequeñas metas? Una pared no es otra cosa que la sumatoria de cientos de ladrillos, la colcha que está tejiendo Patry es la sumatoria de pequeños cuadrados y nuestra labor de reconstrucción social es la sumatoria de nuestros esfuerzos coordinados a favor de una visión, que nos conduce a la acción, en búsqueda de un sueño a concretarse.

Hay una tarea que hacer y a cada uno nos corresponde una porción.

Hace años en San Lorenzo decidimos recorrer todas las manzanas de la ciudad predicando, hemos literalmente, golpeado a la puerta de cada sanlorencino ofreciendo oración y una porción de las escrituras. Este rastrillaje fue llevado a cabo porque cada red se hizo cargo de una porción de las 500 manzanas de aquel entonces de la ciudad.

 

Cuando alguien no hace su parte recarga al resto.

 

        

         5Los de Tecoa reconstruyeron el siguiente tramo de la muralla, aunque sus notables no quisieron colaborar con los dirigentes.

 

Los de Tecoa, una ciudad, entendieron que debían contribuir, pero sus notables, la gente distinguida de la ciudad no quiso ensuciarse las manos, ¿la razón?

-    No es mi problema.

-    No tengo ganas.

-    No gano nada con eso.

 

Lo cierto es que lo que hicieron fue recargar a sus conciudadanos y perderse la bendición de hacer historia. Quedaron en las paginas de la Biblia como unos mezquinos, interesados solo por ellos mismos. Así hay gente que están registrados en el cielo como gente que le quita el cuerpo al reino de Dios.

No son vagos, simplemente es que no pueden pactar por el reino de Dios, entonces no se involucran en la labor de reconstrucción.

 

Cuando uno hace lo suyo, esto produce una sinergia.

 

Hay algo increíble que ocurre cuando trabajamos todos en una visión, el mirar a tu lado y ver a tu hermano acarreando hace que los ladrillos pesen menos y que la labor sea más llevadera. Se entiende que hay sinergia positiva cuando "el resultado es superior a la suma de los resultados de cada elemento o de cada parte actuando aisladamente"; esto se resume de manera muy simple con el aforismo "uno y uno hacen tres.

Deberíamos más a menudo volvernos en este muro que estamos reconstruyendo y decirle a nuestro hermano: Me hace bien trabajar con vos en el Reino de Dios.

 

Nuestra casa es un lugar para iniciar la reconstrucción.

 

        

         Nhm 3:28 Los sacerdotes, cada uno frente a su casa, reconstruyeron el sector de la muralla sobre la puerta de los Caballos. 29 El siguiente tramo lo reconstruyó Sadoc hijo de Imer, pues quedaba frente a su propia casa. El sector que sigue lo reparó Semaías hijo de Secanías, guardián de la puerta oriental. 30 Jananías hijo de Selemías, y Janún, el sexto hijo de Salaf, reconstruyeron otro tramo. Mesulán hijo de Berequías reconstruyó el siguiente tramo, pues quedaba frente a su casa.

 

¿Dónde inicio? Enfrente de casa parece el lugar apropiado. Como siempre el lugar más indicado para comenzar a trabajar es en lo domestico. ¿Vamos a orar? Hagamos eso en casa. ¿Vamos a testificar? Empecemos por casa. Fue Teresa de Calcuta que dijo: “Si cada uno barriera la puerta de su casa, el mundo estaría limpio.” Hay un valor en que nuestra casa este reconstruida, no que no podamos ayudar a la casa de otros, sino que no vaya a ser que alguien diga: “En casa de herrero, cuchillo de palo”.

 

Hoy vamos a asumir nuestro rol en esta reconstrucción, no vamos a hacernos los tontos, vamos a empezar por casa… creemos que es posible transformar nuestras ciudades y ayudar a nuestra gente a salir de la desesperanza.

 

        

         Señor soy un reconstructor, vengo a hacer mi porción y aún asumir la de aquellos que se hacen los distraidos, no me quejaré, me alentaré y alentaré a mis hermanos, todo lo que haga o diga lo pondré en practica en mi casa. Creyendo que puedo esforzar mis manos para bien. En Jesús, Amén.

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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