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Los resultados arrojados las pasadas elecciones, aunque fueron beneficiosos en nuestro caso, no fueron ni lejos los esperados juzgando los esbozados en pasadas elecciones. En estas elecciones el pueblo de Dios votó pensando en su economía en vez de votar de acuerdo a su creencia. Estos hechos arrojaron que muchos hermanos que habían asumido el llamado de Dios a ejercer un cargo publico se quedarán en la gatera y no pudieran siquiera pasar a las primarias. Esto es grave porque no me cabe duda que somos entre el 12 o el 15 % de la población pero no pudimos lograr que los que llenamos las calles llenáramos las urnas. 

Siendo alguien que trabajo permanentemente para que como iglesia estemos en la calle, esta mañana mientras estoy orando por el país encuentro esto:

 

Jer 32:39 Haré que haya coherencia entre su pensamiento y su conducta, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos.

 

Hay una obra que solo Dios puede hacer y es que haya coherencia entre nuestro pensamiento y nuestra conducta. Lamentablemente no podemos plasmar en hechos concretos lo que pensamos y creemos. Como dice el viejo dicho: Has lo que yo digo, no lo que yo hago. 

Hay un día que Dios hará algo formidable, tendremos coherencia entre fe y acción. Se que debería ser así, pero no lo es… ya le pasó a los israelitas del siglo I, Pablo los confronta y les dice:

 

Ro 2:21… tú que enseñas a otros, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿robas? 22 Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que aborreces a los ídolos, ¿robas de sus templos? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrantando la ley?

 

Si algo revolucionario aportó el cristianismo fue la coherencia entre pensamiento y conducta. La iglesia se apegaba a su credo. Ya muchos estamos, negándonos a nosotros mismos y transitando con sufrimiento este via crucis, nuestro yo suplica clemencia, pero nuestro espíritu lo arrastra hacia el patíbulo, hacia la cumbre del calvario para crucificarlo, cada día es la misma pelea, en algunas cosas podemos afirmar: “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, más Cristo vive en mí.” Pero en otras, cada mañana al despertar lo sorprendemos de paseo por Jerusalén y cada día es una lucha arrastrarlo nuevamente a su lugar, con Cristo en la cruz…. Pero viene un día dice Dios que habrá coherencia entre lo que creo y lo que digo, entre lo que creo y lo que doy, entre lo que creo y lo que voto. 

El asunto, según Dios, allí en Jeremías, depende de tu nivel de temor, de respeto a Dios. “Y haré que me teman…” Si algo muestra nuestro yo sangrante, pendiendo de una cruz, es que preferimos morir a ofender a Dios. Morir a nuestros intereses, a nuestras simpatías, a nuestros amores, a nuestros miedos… por amor a Dios. Eso es algo maravilloso que Dios va a producir y el resultado será  coherencia entre lo que creo y lo que hago. 

Hoy vengo al trono de Dios para llevar por millonésima vez “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo Jesús.” Vengo a rendirme, a sujetar mi vida y mis acciones a la cruz y a pedirle al Espíritu Santo que una vez más me lleve a la cima, ahí, donde está Cristo y me crucifique con Él, para que lo que viva en la carne, lo viva en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó así mismo por mí, es decir, que haya coherencia entre lo que creo y lo que hago. Amén.

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Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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