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Mr 5:3 Este hombre vivía en los sepulcros, y ya nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. 4 Muchas veces lo habían atado con cadenas y grilletes, pero él los destrozaba, y nadie tenía fuerza para dominarlo. 5 Noche y día andaba por los sepulcros y por las colinas, gritando y golpeándose con piedras.

 

15 Llegaron adonde estaba Jesús y, cuando vieron al que había estado poseído por la legión de demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo.

 

¿Qué produce más temor? ¿Un hombre endemoniado, desquiciado, fuera de control o un hombre sociable, agradable y apacible? Para los habitantes Gadara parece ser que podían soportar un hombre desquiciado, pero no podían soportar un hombre transformado. 

 

Es curioso como la sociedad acepta con más facilidad a una persona fuera de si, que a un hombre que atestigua que ha tenido un encuentro con Dios. He notado después de años de trabajar en la transformación de personas mediante el evangelio que a veces la familia preferiría que esa persona continuara en el alcohol en vez de ir tanto a la “iglesia”. Siempre recuerdo aquel padre que me expresó su preocupación porque su hijo, un jovencito de unos 19 años en aquel tiempo, porque no salía a las discotecas, no se acostaba con alguna muchacha… lo curioso es que el muchacho en cuestión había cambiado tanto que había retomado sus estudios, estaba comprometido con hacer el bien y eso no era suficiente, ese padre quería que su hijo fuera “normal”.

 

La normalidad de esta sociedad es el desquicio personal. Aquel hombre era parte del paisaje patético de Gadara. Seguro era el “loco del cementerio” o  simplemente  el “endemoniado”, pero era algo conocido, de temer, pero con evitarlo o ignorarlo se solucionaba el asunto. En cambio ahora, mediante Jesús, ese hombre estaba transformado, una extraña fuerza había logrado lo que las cadenas y los grilletes no habían podido, este hombre era un hombre nuevo y entonces, tuvieron miedo, pero otro tipo de miedo… el miedo de lo desconocido… de lo que no se puede explicar. 

 

Esto es lo que producimos cuando alguien nos ve… nos ve testificar, nos ve ofrendar, nos ve servir, nos ve congregarnos… tienen miedo… no pueden explicar como alguien que era como nosotros éramos ahora esta así… sentado, vestido y en su juicio cabal.

Pedro hablando de los ataques que recibimos de parte de los que no creen dice:

 

Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, (1 Pe 3:14)

 

Literalmente le aconseja a los creyentes que “no temamos su temor”, la reacción de las personas hacia nuestra manera de vivir es de temor… Yo lo veo con el tema de la movilización… en estos tiempos de manifestación a favor o contra la vida, hay todo una financiación del sector abortista para que la gente adhiera a su interés macabro… los políticos logran liberar el transporte publico, los sindicatos ponen las viandas, se reparte “merchandising” gratuito y se montan infraestructuras varias veces millonarias para marcar presencia. Por el otro lado, estamos aquellos que nos pagamos el boleto, que nos pagamos el pañuelito celeste, que nos llevamos el “sanguche” desde la casa y que agudizamos el ingenio para masificar nuestro reclamo… Y los políticos nos miran con temor, sin entender porque no nos damos por muertos, como logramos visibilidad siendo ignorados por los medios…  créanme nos temen, aún la cúpula verde, nos temen… porque no pueden explicar porque gritamos tanto por los hijos de ellos que van a ser abortados… su ira, su rabia, su ataque se debe a que tienen miedo de que no tengamos ya miedo, de que estemos sentados a los pies del maestro, vestidos y en nuestro juicio cabal.

 

Cuando alguien te ataque, te segregue por ser cristiano, te mire raro por tu pañuelo celeste… no te angusties… no te entiende, no puede explicarte y eso lo asusta … solo has lo que aquel hombre restaurado por Jesús… “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.” (vs 19) 

 

Señor, no permitas que me ofenda, me retraiga, hoy más que nunca déjame llenar la tierra con el testimonio de cómo has tenido misericordia de mí. Gracias por hacerme raro, tu mano sobre mi vida ha producido un milagro sobrenatural. Aleluya!!!

 

 

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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