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Durante muchos años predique en los colectivos un mensaje breve de 5 minutos con una palabra de esperanza para los pasajeros. Jamás vi a alguien levantarse y aceptar a Cristo aunque muchos me agradecían y otros miraban indiferentes la ventanilla. Siempre consideré este tiempo un entrenamiento para lo que hago ahora, pero no tuve un fruto palpable, sin embargo, hace algunos años un cristiano televisivo al oír el testimonio se conectó con la iglesia y aparte de ser un miembro, se ha vuelto un amigo entrañable. Que bueno es sentir que tu vida sirvió a otros.

 

Mr 11:14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.

 

A menudo cuando leemos esta historia nuestro énfasis está en que la higuera se secó, pero el secamiento de la higuera vino para que se cumpla la verdadera desgracia de esta planta: Nadie comería jamás fruto de ella.

La mayor desgracia es que no sirvas a nadie en tu vida. La peor desgracia es que nadie se beneficie de tu existencia, que seas un ser que no aporta nada a nadie. Mucha gente se rehusa a ser usado y ¿si te dijera que en definitiva la felicidad en la vida consiste en ser usado para beneficio de otros? Nada hay mejor que ser usado para bendición. 

Sé que es impresionante pensarlo de esta manera, pero ¿y si la planta se negó a vivir?, ¿si decidió dejar de absorber los nutrientes ante el panorama de una vida de esterilidad? Si, al escuchar la sentencia del creador, entendió que no había otro camino que el secarse. Sé que lo que digo es fantasioso, pero no es vida vivir sin ser bendición para alguien.

La sociedad nos alienta a pensar en primer lugar en nosotros, en nuestra felicidad  ¿y si la felicidad es pensar primero en los otros?

En estos tiempos de intento de legalizar el aborto… ¿y si la felicidad de la mujer pasa por darle una chance a la vida que lleva en el seno?

 

Jesús dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Es como que Jesús me dijera:

·      Nunca puedas ayudar al desvalido.

·      Nunca puedas hacer nada a favor de tu prójimo.

·      Nadie jamás necesite tu consejo y tu apoyo.

·      Nadie acuda a ti a buscar tu palabra de aliento.

·      Nadie necesite lo que produzcas y nadie jamás te pida nada.

 

Lo que es el paraíso para el egoísta, sería un infierno para aquellos que entendemos que vivimos por algo más grande que nosotros mismos.

La sentencia de Jesús se originó en que no había que comer en la higuera. Por lo tanto, para no ser pasibles de semejante maldición debo enfocar mi vida en producir los frutos por los cuales fui plantado en esta tierra.

¿Cuáles son tus higos? Los míos son por ejemplo estas breves palabras, escritas en mi encuentro con Dios y vertidas en letras para vos… sería descorazonador que esto hoy no le pudiera servir nadie.

Lei una vez acerca de un instructor que interrogaba a sus discípulos acerca del resultado de la predicación en sus diferentes iglesias con la siguiente pregunta: “¿Alguien se enojó? ¿Alguien se alegró?” Lo peor que nos puede pasar es cosechar indiferencia.

 

Hoy es un día para enfocarme en fructificar, en tener frutos para que otros puedan comer. Que alguien pueda comer de tu misericordia, de tu aliento, de tu comprensión, de tu apoyo. Anímate a entrenar a otro, a pagarle a otro, a “mentorear” a otro. Lo peor que nos puede pasar es que nadie quiera nada de nosotros.

 

Señor, ayúdame a ser hoy de utilidad y de bendición para alguien que lo este necesitando, no me permitas navegar en la intrascendencia del que solo quiere sacar ventaja para si mismo. Te doy gracias, por hacerme fructífero. Amén.

Pr. Daniel Cattaneo

Pr Daniel Cattaneo

 Soy Daniel Cattaneo, Pastor principal de Iglesia Redentor, Apóstol, Conferencista Internacional. Te invito a mi blog para que puedas ser bendecido con la palabra de Dios, por medio de los devocionales que comparto. Dios te bendice!

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