Las carreras de postas se hace con relevos, entregando el testimonio a los que nos suceden. En atletismo, las carreras de relevos o postas son carreras a pie para equipos de cuatro componentes o más, en las que un corredor recorre una distancia determinada, luego pasa al siguiente corredor un tubo rígido llamado Testigo y así sucesivamente hasta que se completa la distancia de la carrera. El pase del testigo se debe realizar dentro de una zona determinada, de 20 metros de largo. Cada corredor debe ceder el testimonio o testigo al siguiente corredor en una zona determinada, por lo general marcada por triángulos en la pista. En los relevos en velocidad, los corredores suelen utilizar un “traspaso a ciegas”, donde el segundo corredor se encuentra en un punto predeterminado y se pone en marcha cuando el primer corredor pasa por una marca visual en la pista (por lo general un triángulo más pequeño). El corredor que entrega este primer relevo avisará con un grito “mano” a su compañero que está corriendo por la zona, cuando se sitúe a unos dos metros y medio. La señal servirá a su compañero para que lleve su brazo hacia atrás para recibir el testigo. El corredor que entrega el testigo depositará él mismo sobre la mano de su compañero que estará bien extendida hacia atrás. El receptor, con un movimiento rápido de muñeca llevará el testigo hacia delante. Un equipo puede ser descalificado por:

  • Dejar caer el testigo (se puede recoger si el rival ya pasó o está lejos para no obstaculizar)
  • Hacer un inadecuado intercambio de relevo
  • Pasar con la mano equivocada el testigo
  • Si el testimonio se pierde, por más que corras la carrera es inválida.

2Ti 4:6 Yo, por mi parte, estoy llegando al fin y se acerca el momento de mi partida. 7 He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado lo que depositaron en mis manos. 8 Sólo me queda recibir la corona de toda vida santa con la que me premiará aquel día el Señor, juez justo; y conmigo la recibirán todos los que anhelaron su venida gloriosa.

La ultima metáfora que Pablo utiliza acerca de cómo terminar bien la vida es la de la carrera de relevos. Pablo veía su vida cristiana como una competición de equipo, en donde él llevaba un testimonio y debía cederlo a una generación que ya corría a su lado (Tito, Timoteo, Lucas, ect…)

He visto cristianos que son corredores en solitario y aunque respeto su trayectoria noto la preocupación del Espíritu Santo cuando dice en la Escritura:

Jueces 2:10 También toda aquella generación fue reunida a sus padres; y se levantó otra generación después de ellos que no conocía al SEÑOR, ni la obra que El había hecho por Israel.

Esto significa que se fracasó en el traspaso del testimonio a la próxima generación. Pienso en esto:

a.- En nuestras manos nos ha sido depositado un testimonio. No exagero yo me siento así… Mis mayores me dejaron en mis manos la iglesia. Este es el año 70 del ministerio Redentor, no conocí a don Roberto Oxford, pero siento que tengo en mis manos su legado. Hace un año atrás alguien que le conoció, el pastor Ignacio Loredo, al verme en una predicación por televisión me escribió, me dijo que le recordaba a él, no por lo físico, sino porque el mensaje atrevido y directo… agradecí el comentario, no corro una carrera de solitario, pertenezco a una gran compañía de hombres y mujeres que a través de la historia estamos pasándonos el testimonio.

b.- Se espera que lo guardemos celosamente. No corremos por nosotros, corremos por el equipo… el equipo conformado por Pablo, Pedro, Juan… Lutero, Knox… si he recibido un testimonio que debo guardar celosamente. Algunas de estos que nombre y otros han pagado con su vida la conservación del testimonio. Recuerdo que Lutero estuvo ahí de ser quemado y aunque estaba aterrado, ante la dieta de Worms dijo: “¡No puedo hacer otra cosa; ésta es mi postura. Dios me ayude, amén!”

c.- Debo entregarlo sin alteración a una generación que corre a mi lado. Soy un convencido que mientras más manos estén extendidas y cuantos más corran a mi lado más poderoso será mi legado. Por eso la pasada semana nos fuimos con 270 jóvenes a correr juntos en retiro de verano, por eso unas semanas antes llevamos 120 niños a otro campamento y por eso cada semana miles de nosotros nos juntamos en las iglesias redentor. ¿Qué buscamos? Que la generación que va terminando su carrera pase efectivamente su testimonio a una que deberá sucederle.

¿Puede ver eso? En esta mañana debo asegurarme de que el testimonio que se me ha dado está firme, que no seré de aquellos que lo dejan caer en tierra, que levantaré una generación de discípulos que correrán conmigo y que recibirán “el depósito de la fe” y que al final, como diría Pablo, sabré “que no he corrido en vano”.

Señor, ayúdame a nunca olvidar el valioso testimonio que me ha sido legado y que en esa apreciación pueda inspirar a miles para recibir “lo que he visto y oído, tocante al verbo de vida”. Permite correr y legar el evangelio en el corazón de una generación apasionada por servirte. Amén.