Mt 13:37 ―El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre —les respondió Jesús—. 38El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, 39y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

 

Comienzo este año declarando que soy buena semilla. Fui plantado para dar buenos frutos. Sin embargo, a esta siembra que Dios ha hecho, se contraponen las malas semillas. Las malas semilla son los hijos del maligno… están sembrados para competir con la siembra divina.

Cuando eran apenas unos brotes nadie se dio cuenta de lo que pasaba… todos pensaban que el trigo había brotado profusamente, pero a medida que ambos se fueron desarrollando se fue evidenciando su naturaleza. Mientras uno daba frutos de vida, el otro daba frutos de muerte… ¿Qué hacer? Este fue el dilema que tenían los labradores… quizás lo mejor sería sacarlos. Cuando le sugirieron esto al dueño del campo este se negó enfáticamente. ¿La razón? Podemos sin querer arrancar uno bueno… Entonces ¿Qué hacer? Esperar, dejarlos crecer juntos, dejarlos desarrollarse juntos. Que terminen el ciclo y que arrojen su resultado consumado… entonces sí, sabiendo quien es quien, recoger lo malo y arrojarlo al fuego… recoger lo bueno y reservarlo para Dios.

Yo veo mucha gente queriendo hacer aquello en que los ángeles podrían fallar. Hay muchas personas queriendo separar lo bueno de lo malo… Aquellos que lideramos muchas veces nos llena de impaciencia la espera… pero más temprano que tarde se evidencia la verdadera naturaleza de las cosas. Si eres mala semilla, tarde o temprano se te verá la traza.

 

40»Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. 41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. 42Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.

 

Yo veo mucha gente muy enojada cuando hablamos de infierno… se preocupan demasiado para no creer. Si esto no es verdad… ¿por qué transpiras? ¿Por mí? No te hagas problema, mi destino no es ese…

 

43Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga.

 

Esta parábola no trata la posibilidad de la transformación… que existe, solo busca enseñarnos de cómo Dios lleno de paciencia, espera, confiando que la buena semilla hará frutos tan evidentes que al final de los tiempos todos se darán cuenta que es lo bueno y lo malo.

Mientras tanto parece ser todo lo mismo, ser bueno, ser religioso, ser ateo, ser agnóstico, ser budista, ser bautista, ser vegetariano, ser carnívoro, ser fiel, ser infiel, ser homo, ser hetero, ser trans … cada uno es como es y nada esta mal… todo está bien. Hay quienes quieren salir a arrancar el mal de raíz… tranquilo dejen que sigamos creciendo. Tarde o temprano se verá que la Biblia tiene razón… al final de los tiempos… Dios hará su cosecha… lo malo irá al fuego eterno… lo bueno al granero de Dios.

No se trata de no levantar valores, sino armarse de la paciencia del Padre, que sabe que por más neón, boato y brillo que tenga el mal, eso no cambiará su destino. No se trata de no levantar valor, sino armarse de la esperanza del Padre, que sabe que lo justo, lo santo y lo correcto siempre vencerá sobre lo que no lo es.

Hoy comienzo declarando que soy buena semilla, plantada por el Padre y que estoy dando frutos buenos y nuevos en esta tierra. Amén.