He 10:5 Por lo cual, entrando en el mundo dice:

Sacrificio y ofrenda no quisiste;

Mas me preparaste cuerpo.

6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.

7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para

hacer tu voluntad,

Como en el rollo del libro está escrito de mí.

 

Hubo un momento en que el Verbo se hizo carne…

Repasemos “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan capitulo uno lo expresa con claridad meridiana, el Hijo es Dios, pero un día la Trinidad entendió que era el momento de dar una solución definitiva al pecado y es en ese momento que se produce este “backstage” de la encarnación. Oímos al Verbo hablando antes de la encarnación.

No es la primera vez que la escritura deja constancia de las palabras del Verbo en el antiguo testamento,

  • lo vemos hablando en un dialogo interno de la trinidad, por ej: “Hagamos al hombre, conforme a nuestra semejanza” Gen 1
  • lo vemos hablando bajo una manifestación angelical que conocemos como el “Ángel de Jehová”. Calificamos estas como teofanías, es decir, apariciones de Dios en forma angelical. Por ej: Josué está en las afueras de Jericó y se encuentra con un varón con la espada desenvainada y entonces, Josué le pregunta a que bando pertenece, la respuesta es perturbadora: Jos 5:14 “Él respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? 15Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.”

Sin embargo, el texto de hoy es el ultimo comentario que se nos cuenta en la Biblia antes de la encarnación. La próxima vez que oigamos al Verbo escucharemos el llanto de un bebé.

 

“Por lo cual, entrando en el mundo dice”

 

Me deja consternado este pensamiento. Aunque hablamos de ello en la serie “Humillación y Exaltación”, donde vimos los estados de Cristo, la profundidad de la encarnación me abruma. El Verbo eterno de Dios dejó todas sus prerrogativas divinas y vino a encarnarse para ser como nosotros. Débiles, dependientes, mutables, finitos… Juan 1 lo dice así: “14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Es sumamente importante lo que diga el Hijo de Dios antes de iniciar la encarnación. ¿Qué fue lo que el Dios eterno, el Verbo dijo antes de hacerse hombre? ¿Cuáles fueron sus palabras antes de berrear en Belén? Mañana le comentaré el resto, pero déjeme decirle lo primero que dijo:

 

1.- Dijo que Navidad es la provisión de un cuerpo para la cruz.

 

Tiene que quedarnos claro que lo que el Verbo dice parte de una certeza: Ningún sacrificio humano puede cambiar nuestra vida. Nada de lo que podamos hacer puede transformar nuestra existencia, no hay religión, no hay caminata, no hay sacrificio humano, ofrenda que puedan hacernos perfectos. Aún más, el texto agrega que nada de esto puede agradar a Dios.

 

Heb 10:1 b “…nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.”

 

Debido que nadie puede mediante sacrificios ser perdonado, cambiado, perfeccionado o agradar a Dios, es por ello que el Verbo dice:

 

“Mas me preparaste cuerpo.”

 

Solemos embelesarnos con la imagen del niñito en el pesebre… pero desde la eternidad la cosa se ve diferente… es un cordero que nace para el matadero. Suena brutal, pero el niño de Belén nace para morir en una cruz. Mire lo que Simeón, le dice a María a los siete días del alumbramiento.

 

“una espada traspasará tu misma alma”

 

Mamá, le dice, te van a matar a tu hijo.

Siempre su vida estuvo bajo el signo de la muerte, Herodes, los fariseos, el diablo… pero había nacido para otra cosa… había nacido para la cruz. No podemos separar navidad de pascua… por más despiadado que parezca, el Verbo dice: Dejo la eternidad porque los sacrificios de animales no pueden hacer perfecto al hombre, ni agradar al Padre, por lo tanto iré como hombre a ofrecerme en sacrificio perfecto para que todo aquel que crea en mí sea salvado.

Esto es maravilloso… en el pesebre estaba la sombra de la cruz… alguien dijo que el verdadero árbol de la navidad, fue una cruz.

Más allá de haber dejado la ropa gloriosa para vestirse el harapo de nuestra carne… lo increíble es que el Verbo vino a morir… El, que no tiene principio, ni fin, vino a morir…

 

Hoy en nuestras mesas deberíamos dedicar un momento a agradecer que el Dios Eterno viniera a nacer como hombre en un humilde pesebre para morir en la cruz por nosotros.

 

Pd: De parte de toda nuestra familia: Damaris, Ezequiel, Debora, Patricia y yo, queremos desearles una feliz navidad.