Estamos recorriendo las ciudades donde tenemos obra y presentando un musical que hemos llamado “El Ungido”. A tal fin nuestros hombres capitaneados por el pastor Leandro han construido un escenario móvil, todo hidráulico y acondicionado con todo lo necesario para en un par de horas de llegado a un lugar tener un teatro montado. En este momento llevamos ocho presentaciones y nos restan unas tres más. Cuando estábamos en Clarke me acordaba de una canción que había compuesto un hermano para nuestras salidas a predicar cuando era un adolescente.

 

“Vamos a lugares vecinos,

¿no oís ya el fuerte clamor?,

son de los que vagan sin tino

y sumidos están en su dolor.”

 

Cantado esto nos subíamos a una camioneta Ford 40, con bancos de madera, descapotada e íbamos a estos pueblos por caminos de tierra… domingo al medio día, en verano… cuando bajábamos del vehículo, la transpiración y el polvo nos habían hecho unos carapintadas… y nosotros nos extrañábamos que la gente nos rechazaba!!! Éramos unos marines, la gente se sorprendía de nuestra actividad un sábado o un domingo al mediodía…

Los años han pasado, y seguimos recorriendo los pueblos alrededor, como aquel entonces… pero al ver la prosperidad y el crecimiento que Dios nos ha dado en estos años, no pude menos que pensar en Orfilio, nuestro apóstol pastor evangelista misionero, de aquellos años y sentirme conmovido, agradecido y a la vez desafiado a producir una diferencia con tanta bendición recibida.

 

Mr 1:38Y El les dijo: Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí, porque para eso he venido. 39Y fue por toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando demonios.

 

Jesús nos enseñó con su ejemplo que nuestro andar en esta tierra es un andar misionero, no podemos concebir otra forma de ser. La iglesia será misionera o no será iglesia. Cuando nos encerramos en nuestros cultos, cuando la liturgia es la única oferta para una sociedad necesitada entonces hemos perdido la verdadera razón de ser.

No estoy diciendo que debo apoyar que otros hagan misiones, estoy diciendo que nosotros, cada uno de nosotros debemos hacerlas, somos propagadores de la palabra.

Cada noche tomamos el auto, algunos el colectivo y nos dirigimos a una ciudad diferente. Cuando llegamos ya hace un par de horas que una decena de hermanos ha estado trabajando, saludamos intendentes, autoridades que están allí, hablamos con los hermanos de las iglesias locales, oramos por la gente que se acerca y luego viene la obra… una hora de canciones contando la historia bíblica, con mensajes a la concurrencia, cierra el pastor local con una oración, hablándole a la ciudad y ya desarmamos para volver a nuestras casas para ir mañana a otro lugar. Parecemos un circo, solo que en lugar de fieras tenemos fieros!!!

¿Por qué hacemos esto? Porque para eso El ha venido… ese fue el transitar que Jesús modelo, nosotros solo lo seguimos.

Hoy deberíamos tomar una decisión de volvernos predicadores itinerantes, quizás no lo sepas pero tu trabajo, el tramite que tienes que hacer, la gente que te vas a cruzar… todo fue preparado para que allí, donde te mueves montes un escenario y prediques a Jesús.

Eres un propagador de la palabra de Dios… Al igual que aquellos cristianos dispersados, debemos hacer nosotros.

 

Hch 8:4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.

 

Habla, no calles… eres un pregonero del evangelio. Dios cuenta con nosotros.