Según Santiago mi vida es la resultante de algunos vectores como la consideración hacia el más débil, el uso de la lengua y la sabiduría. Vivo de acuerdo a lo que creo, la fe se define por actos de vida y no por credos… he aquí el resumen. Por ello, la advertencia:

 

Stg 3:1Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad.

 

Aquellos que hemos sido llamados a ministrar como maestros debemos cuidarnos, se nos exigirá que no solo hablemos bien, sino que vivamos mejor.

Esto nos obliga a refrenar nuestros impulsos y retroceder si en algún momento nos equivocamos.

Anoche, en el culto, ciertas cosas me enojaron y lo hice saber con quien correspondía, lo dije bien, sin faltar el respeto, pero firme, estamos ministrando gente, hay personas que por nuestros errores pudieron no recibir una palabra que les cambiaría la vida. 

Sin embargo, cuando me senté en mi auto me di cuenta que no había ponderado lo bueno, solo señalado lo malo… eso me obligó a buscar la persona, ahí mismo, y agradecerle lo bueno que había hecho… no debo disimular lo malo, pero no puedo obviar lo bueno. Mi posición de autoridad en el cuerpo de Cristo exige que pida perdón y no un año después sino de cuando el Espíritu revela la necedad. Debo hacerlo por pertenecer al cuerpo, pero aún más debo hacerlo por el privilegio de ser llamado al liderazgo.

Ayer reflexionábamos en familia que los jefes no admiten errores, pero los líderes si. Ser líder me lleva a prestar mucha atención a mi vida. Siendo un adolescente aprendí aquella frase atribuida a Plutarco: “La mujer de Cesar, no solo debe ser honrada sino además parecerlo.” La frase busca dar a entender que necesitamos cuidar las formas además del fondo. Si en algo parece que no he sido lo que Dios espera de mí, debo dejar bien en claro cual es mi posición.

No puedo permitirme que se me disculpe o peor, auto disculparme por mis errores… “a lo hecho pecho”.  El hermano con el que hablaba anoche, me decía que no hacía falta  que me disculpara… si claro que hacía falta:

·      Para imponerme un limite. (No puedo hacer lo que me venga en gana… soy un líder, no un macho alfa)

·      Para disciplinar mi carne. (Naturalmente me salen argumentos de porque hago lo que hago, el aceptar un error es para mi orgullo, como la sal para una babosa.)

·      Para no dejar cabos sueltos en la relaciones. (Uno sabe que el diablo anda como león buscando a quien devorar… no quiero dejar la pelota picando porque me va a meter un gol.)

·      Para poner las cosas en su justa medida. (Hay cosas malas, pero hay cosas muy buenas. Sino terminamos pensando con un criterio desnivelado.)

·      Para modelar un tipo de liderazgo. (Debo liderar como Jesús me lidera a mí, con firmeza, con mucha ternura y con honestidad.)

Hoy es un día para examinar no solo el fondo, sino la forma de mi liderazgo, en el área que se ejerza. Agradezco a Dios como me trata y pido la bendición de liderar a otros como El lo hace  conmigo. Que nunca falte en mi vida la misericordia, la nueva oportunidad y la humildad… eso espero y ruego. Amén.