Salmo 53:2Desde el cielo Dios contempla a los mortales,

para ver si hay alguien

que sea sensato y busque a Dios.

 

Sé que no es así, pero me ayuda pensar que Dios con un telescopio mira una por una las vidas de los que habitamos la tierra. ¿Por qué me ayuda? Porque sino suelo pensar en una mirada general, panorámica e impersonal. Sin embargo, creo que la mirada a la que sea hace referencia es una mirada escrutadora, focalizada, individuo por individuo. ¿Puede Dios hacer esto cuando somos 6.000.000.000 de habitantes en este momento sobre la faz de la tierra? Claro, El es Dios.

Lo mismo que expresa el salmista le expresa el profeta Janani al rey Asa:

 

2 Cr 16:9El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles. Pero de ahora en adelante tendrás guerras, pues actuaste como un necio.»

 

Hay un Dios que está mirando. La pregunta que debo hacerme hoy es: ¿Qué ve en mí? Ve un Sensato y un buscador de Dios o ve un necio, como Asa, que confía en los príncipes humanos y en sus ejércitos.

Me resulto interesante ver una exposición fotográfica en donde el artista realizó fotos con lentes potentísimos y mostraba lo que ve el ojo humano en contraste con lo que revelaban los lentes. Así había la foto de una joven mujer y luego un primer plano de la piel de esa mujer. Otra era una charca y luego la actividad microscópica dentro de esa charca. Puesto a que tiendo a ser indulgente conmigo mismo y generalista cuando se trata de evaluar mi vida, voy a acercar un poco el lente para ver más de cerca algunos tópicos:

 

a.- ¿Cómo es mi vida de oración? ¿es fresca o ritual? ¿es constante o espasmódica?

b.- ¿Cómo es mi experiencia bíblica? ¿Es emocionante o rutinaria? ¿Es reveladora o somnífera?

c.- ¿Cómo es mi santidad? ¿soy bueno o santo? ¿estoy en lo grueso o en el detalle? ¿lo privado podría ser escrutado en público? ¿hay algún acto, palabra o momento del día que no me gustaría que Jesús viera?

d.- ¿En cuanto a mi prójimo? ¿Soy amable o gruñon? ¿Las personas son bendecidas o maldecidas por mi accionar? ¿Edifico o destruyo confianza y amor? ¿estoy pendiente de las necesidades de otro o las mías?

e.- ¿Cómo es mi servicio? ¿Estoy negociando o escondiendo lo que Dios me confió? ¿Soy una carro, que hay que tirarlo o un percherón que tracciona a otros? ¿Sirvo a Dios con excelencia o de manera mediocre? ¿me ocupo de las personas o de las cosas?

 

No sé que imagen te devuelve el espejo, pero lo cierto es que si cuando nos miramos no podemos ver a Cristo hoy es un día para alinear nuestra vida a El. Los ojos de Dios nos están mirando y lejos de desesperar, esto me renueva mi compromiso de ser alguien atento a lo que le agrada. 

Te dejo una parte de lo que yo llamo el Salmo del Microscopista (139)

 

1 Señor, tú me examinas,

tú me conoces.

2Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;

aun a la distancia me lees el pensamiento.

3Mis trajines y descansos los conoces;

todos mis caminos te son familiares.

4No me llega aún la palabra a la lengua

cuando tú, Señor, ya la sabes toda.

5Tu protección me envuelve por completo;

me cubres con la palma de tu mano.

6Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión;

tan sublime es que no puedo entenderlo.

7¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu?

¿A dónde podría huir de tu presencia?

8Si subiera al cielo,

allí estás tú;

si tendiera mi lecho en el fondo del abismo,

también estás allí.

9Si me elevara sobre las alas del alba,

o me estableciera en los extremos del mar,

10aun allí tu mano me guiaría,

¡me sostendría tu mano derecha!

11Y si dijera: «Que me oculten las tinieblas;

que la luz se haga noche en torno mío»,

12ni las tinieblas serían oscuras para ti,

y aun la noche sería clara como el día.

¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!

23Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón;

ponme a prueba y sondea mis pensamientos.

24Fíjate si voy por mal camino,

y guíame por el camino eterno.